jueves, febrero 7

Dijous Gras, Botifarres. Joan Amades.


"Era típico hacer una merienda en la que, rigurosamente, tenía que aparecer el cerdo. La más normal era la tortilla con butifarra. Los chicos que iban a la escuela hacían la merienda colectiva. Salían en compañía de su maestro y se iban a comer dicha tortilla a la Esplanada, donde se reunía toda la chiquillada barcelonesa, agrupados por escuelas.

El año que llovía, hacían la merienda en el Estudi, pero siempre en grupos. Las niñas, junto a las mujeres, acostumbraban a merendar en sus propias casas. La costumbre existente desde hace poco de ir a comerse la tortilla a la cascada del Parc de la Ciutadella, cerca de la antigua font de Neptú, llamada popularmente la font del xato, debido a que dicha deidad está desnarigada, recuerda todavía la antigua excursión de las escuelas a la Esplanada situada en aquellos mismos parajes.


Junto con la tortilla, típica hasta la fecha, también era costumbre comer un preparado típico y exclusivo de este día, que consistía en peus de porc amb costra d’ou, que se preparaba en casa y se llevaba a cocer al horno del barrio. A media tarde, terminaban de trabajar muchos obradores y fábricas, para que los trabajadores pudieran asistir a la merienda popular. También era muy común comer coques amb llard i amb llardorns.

Era el primer día que salían a lucir los disfraces por las calles. Aún así, con anterioridad a esta fecha, en los bailes que se organizaban, la gente ya iba disfrazada, aunque de manera discreta, ni hacían broma, ni de desmelenaban, ni hacían ostentación pública por las calles. La costumbre de disfrazar a los niños es relativamente moderna. Los padres llevaban a los niños disfrazados por la mañana a pasear por la Muralla del mar y por la Rambla, a donde acudía la flor y nata de la ciudad para disfrutar de los más pequeños y sus disfraces. Era muy típico disfrazar a los niños tomando como modelos a los más importantes personajes y protagonistas de las obras de teatro que habían gozado de mayor éxito en el Teatre de la Santa Creu durante la temporada.

Hasta el año 1842, en el que fue trasladada la cárcel desde el antiguo castell del Veguer al exconvento del carrer de la Lleialtat, salían a pasear por las calles de la ciudad una comitiva formada por un oficial de la prisión vestido con una sotana roja, sombrero de teja y alzacuelllos; unas niñas, hijas de los presos, ataviadas de manera llamativa junto a unos chicarrones que llevaban grandes cestas y canastos. Esta comitiva recaudaba alimentos y dinero de manera divertida para poder ofrecer un buen almuerzo a los presos durante el día de carnaval".

Auca dels costums de Barcelona
Joan Amades
Barcelona 1937

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