domingo, septiembre 16

La Tana - Cabo de Palos - El Caldero


Finales de agosto, Un día en Cabo de Palos

Excursión al Parque Natural de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila. Desde la playa de Calblanque y hacia el Parque caminamos largo rato por las dunas sorteando algunos bellos acantilados para terminar dándonos un buen baño. De regreso a Cabo de Palos nos acercamos a Cala Reona, a disfrutar de sus limpias aguas, bucear y saltar desde las rocas. También, como no, chiringuitear un poco y oler el Mediterráneo.
Cala Raona, chiringueteando
En Cabo de Palos nos esperaba para comer el sabor y el olor del puerto. Allí, en el Paseo de la Barra se encontraba nuestro destino, el restaurante La Tana, un clásico. Producto excelente, de la barca al plato. ¿Qué más se puede pedir? Los precios: en consonancia con la calidad del producto. No nos engañemos, el pescado y el marisco fresco, muy fresco, tiene un precio.

La Tana
Resulta alarmante cómo se cotizan los loritos (raors) a medida que son más y más aplaudidos por supuestos prescriptores del buen comer. Un pescaíto antaño manjar exclusivo del pescador ha llegado al cielo y se deja querer. En el mercado te piden alrededor de 50€/kg por los del país y en los restaurantes de postín hasta los 90€/kg. Amigos míos, también los hay de Marruecos por menos de la mitad de precio, pero no es lo mismo, claro que no.

En La Tana la oferta es generosa. Aquí os dejo una muestra de las cosillas que se pueden compartir y disfrutar. Todo del mar, sabroso, bien hecho, muy fresco, muy rico.


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Platillos de La Tana

El Caldero, como la paella, es uno de esos platos que recibe el nombre del recipiente en el que se hace. Es un plato de arroz, de sabroso arroz cocinado con excelente caldo de pescado. Un caldo hecho a partir de especímenes poco apreciados en el mercado, de esos que sólo se quedaban los pescadores. El pecado de extraer todo el jugo y el sabor a esos pescadines se compensará al degustar el arroz. Generalmente se sirve en dos vuelcos, por un lado el pescado que vendió su alma al caldo y nos llegará seco y rendido; por otro el arroz, ligeramente caldoso, bien apañado de ñoras, sabroso, contundente, glorioso y algo más allá de su justo punto de cocción. Deberá acompañarse de un buen allioli, lo mismo el pescado que deberá rociarse de buen brebaje (ajos machacado en el mortero y desatados con el propio caldo).

El Caldero de La Tana
Una técnica que bien merece una evolución, un mejor aprovechamiento de saber popular, de la tradición. Los tiempos modernos podrían fijarse en este Caldero y tocarlo con su magia. El arroz en caldero puede dar mucho más de sí, lo mismo el Caldero, que sin arroz también podrá tocar el cielo.

Paseo de la Barra

@fologüers

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