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jueves, noviembre 8

Croquetas, decálogo informal

#Croqueteando
Fritura de croquetas

Mañana viernes nos vamos de nuevo a la radio, a la Xarxa, antes comRadio, con Mireia Carbó al programa de La Cuina de Carbó. Esto de la radio me está gustando.  Recuerdo con una mezcla de angustia y emoción aquel primer programa en el que participé junto con Llorenç Torrado y Dídac López Amat en los mismo estudios de la Com hace ya unos años.  Un sentimiento extraño invadía mis entrañas y creo que no acerté a pronunciar ni una sola frase de corrido, esos nervios nerviosos me traicionaron, que extraño, si a mí eso nunca me pasa, jeje! Pero el tiempo pasa y cada día me siento más a gusto entre los micrófonos.  Qué lejos han quedado aquellos días. Dentro de poco podré añadir a mi curriculum aquello de “colaborador habitual en…” dosis de ego elevada al cuadrado, medallas a la solapa, titulitis enfermiza… Después de algunas “colabos” en distintas emisoras los nervios ya han desaparecido y me enfrento a los estudios de grabación con una alegría inusitada.

En esta ocasión nos toca hablar de las croquetas. Pareciera pues que las croquetas se están poniendo de moda, como los gintonics.  Debe ser por eso de la crisis, aquí es donde la croqueta aparece como estandarte del reciclaje, por aquello del todo vale.

Recordamos los Cromesquis y la Croqueta Escarlata para aquellos que acaban de aterrizar en este blog.

En la Croquetería de Chema


Algunas anotaciones sobre las croquetas:

-          Cuanto más cuesta darles forma, cuanto más cuesta trabajar la masa, es decir, cuanto más delicada es, mejor será el resultado final en cuanto a textura del relleno se refiere.
-          La fritura se debe realizar en un aceite limpio, sea de semillas o de oliva, pero siempre en buenas condiciones.
-          Me decanto por la fritura somera, en sartén, antes que una fritura profunda en freidora.
-          No tienen por qué ser siempre cilíndricas, cuadradas o esféricas también tienen su gracia.
-          Diferentes coberturas para el rebozado pueden aportar matices interesantes.  Además del pan rallado podemos utilizar copos de puré de patata, panko, harina de cortezas de cerdo deshidratadas, harina gruesa de fideos de arroz, etc etc etc.
-          En una tradicional croqueta excelente no puede faltar un rico sofrito de cebolla tostadita, para mí, es la base de su personalidad.
-          El relleno ideal, para mí, insisto: ni líquido ni mazacote, denso pero suave, fundente, sabroso, cremoso y bien condimentado.
-          Crujiente por favor, muy crujiente, nada de recalentados a  microondas ni fritos a baja temperatura.
-          Me gusta reconocer el relleno, encontrar tropezones.  Me parecen mucho mejor así que si son una emulsión donde todo se confunde y uno no acierta a adivinar el contenido.
-          El tamaño importa.  Un tamaño pequeño, de bocado, me atrae más que las croquetas XXL.  No las vamos a despreciar por su tamaño pero prefiero dos pequeñas que una grande.
-          El sabor de la harina cruda ataca a mis neuronas sin compasión.  Es el defecto más frecuente junto con la falta del tan necesario crujiente.
-          Las croquetas de la abuela siempre son las mejores.

       No te puedes perder: La croquetería de Chema , The Croqueta Lover y la selección de recetas de croquetas que los chicos de Els fogons de La Bordeta recopilaron con su "Receta de 15".

Croqueta hueca, croqueta abierta, croqueta en dos tiempos
Y aquí la fórmula base para unas croquetas de NADA, bueno de cebollita rica:

1 litro de leche, mejor pasteurizada que uht o esterilizada
100 gr. de matequilla de buena calidad
100 gr. De harina
sal, pimienta (de molinillo) y nuez moscada (rallada al momento)
Harina, huevo y pan rallado para rebozar (empanar)
200 gr. De cebolla frita, tostada, dorada, sabrosa

Sofreír la cebolla y reservar. Cocer la harina con la mantequilla a fuego muy lento, hasta que quede completamente cocida.  Calentar la leche con sal y añadirla sobre el preparado anterior (roux), condimentar con pimienta y nuez moscada, añadir la cebolla y remover con ganas. apartar del fuego, reposar, enfriar.  Dar forma. Pasar por harina, huevo y pan rallado (rebozar). Reservar hasta el momento de usar.

sábado, agosto 11

La Croqueta Escarlata y otros menesteres


Hay algunas cosas a las que últimamente ando dándole vueltas. Me explico:

Por un lado está el asunto de los libros electrónicos y toda esta nueva manera electrónica de aprender.  Puede que estemos en el principio del fin del mundo del libro, que con suerte quedará reducido a un extravagante grupo de incondicionales. Este es un tema que da para más de cuatro líneas y si no me despisto, como de costumbre, retomaré el tema en un futuro.

El asunto de las legumes de eSedidió acuita, pues aunque él mismo ya respondió, sigue a la espera de respuesta.  Yo no se en que momento se mal adaptó la tradución esa de legumes y muchas verduras pasaron a llamarse así en numerosos recetarios.  Pero vea usted que quizás estemos equivocados y no sea una mala traducicón del francés. Si de entre mis lecturas surgiera más información sobre el alumbramiento del vocablo legumbre entendido como verdura, no pierda cuenta que lo anotaré. Asunto no zanjado.

Con esto del francés me ronda passage.  Cuando en cocina tenemos que hacer un pasaje, lo hacemos, pero me da en la naríz que en muchas cocinas no se hace pasaje para nada y que en otras muchas nadie sabría siquiera lo que es.  Ahora me suena a las cocinas de Lladonosa, Mercader y Muniesa.

En una cocina de estas


Se me ocurre que quizás en el Larousse Gastronomique, passage signifique algo, pero no lo se ni tengo manera de comprobarlo, mi socio no está operativo J Esto también da para algunas líneas más, así que lo dejamos anotado en el apartado “borradores”. ¡Anda! Lo de los borradores de los bloguers también es chulo, algunos seguro que hasta son mejores que los publicados. Tengo un amigo que ha recopilado en un texto los mejores 10 primeros post de los bloguers amigos, es la monda. En otra ocasión hablaremos del pasaje.

Después tenía un regalito para TheCroquetaLover. Lo de las croquetas se está estropeando, cada vez la textura es más y más homogénea, sin tropiezos que te permitan identificar qué estas comiendo. Sigo en lucha contra la dieta blanda, esa que está idiotizando el común de los paladares. Empezamos con los cromesquis y seguimos con la croqueta escarlata (en honor a su lengua). Las de calamares en su tinta con allioli son de bombón dice el zalamero de Montcada, pero es que ese señor siempre se pasa dos pueblos.  Aluegoidespués les dejo una u otra receta, que más da.

Y por último una pregunta/concurso:

¿Sabrías decir algo de esta receta? ¿De quién es? ¿Podrías ponerle fecha? ¿De dónde es?

Pecho de cordero relleno, albardado y asado a fuego vivo, con ragú de trufa al coulis de jamón

¿Suena bien, no?  La respuesta en el próximo post.  Una pista: A.D.

De "El arte de Cocinar". Danis - Barcelona.


Croqueta escarlata

Para el rostit: más o menos: lengua de vaca, tocino, aceite de oliva, ajo, cebolla, zanahoria, tomate, laurel, tomillo, Brandy o vino rancio y moscatel o mistela, sal y pimienta.

Macerar con sal gruesa, tomillo y unos granos de pimienta la lengua. Lavar. Sumergir la lengua de vaca en agua y hervirla dos minutos, escurrir, pelar y enfriar.  Osea, blanquear la lengua. Albardar con tocino, atar y cocer en abundante agua en olla presión hasta que esté tierna. Enfriar, retirar el tocino y cortarla en trozos pequeños (3cm x 3cm para los perfeccionistas) para hacer un rostit.  En una cacerola calentar aceite, abundante, sofreir los trozos de lengua, retirarlos y condimetar con sal y pimienta. En el mismo aceite freir los dientes de ajo, seguir con la cebolla y la zanahoria.  Una vez todo fritico añadir los alcoholes al gusto según la costumbre de cada uno.  Para mí, en esta ocasión, vino rancio de tonelico y moscatel de Alicante.  Hervir y añadir unos tomates cortados a cuartos, el laurel y el tomillo.  Juntar con la lengua y cocer lentamente, dando vueltas con frecuencia.  Rustir con cautela, si es necesario agua añadirás. Una vez acabado el rostit la lengua empezamos la segunda parte.

Desmenuzar el rostit en pequeños pedazos, aquellos que después nos encontraremos al comer.  Añadir el tocino picado y los sesos blanqueados (cortados en trozos). Juntar todo en la cazuela. No olvidar de poner un poc de sal, pimienta, nuez moscada y canela en polvo si gustase. Ir añadiendo harina tostada y cocinando hasta no ver grasa ni jugo suelto. Después añadir el caldo de ave caliente, trabajar duro con una espátula. Traspasar el guiso a una bandeja, enfriar, dar forma y rebozar.

Una fritura somera le viene al pelo a este tipo de croquetas ancestrales, artesanas y rústicas. De las frituras hablamos en otro momento, de la sartén y de la freidora.

sábado, octubre 29

La Moderna Cocinera - 50 Ptas

"Tratando de dar ese tono brillante y práctico que caracteriza la cocina moderna en donde no se puede confiar nada a la improvisación y a la vez hay que adaptarse a todas las circunstancias."

Así es como empieza el libro de hoy:

 "La Moderna Cocinera".  Escrito por Mª Begoña Aramendi y editado en 1962 por Ediciones Rodegar en Barcelona.  Está escrito y publicado en medio de ese período tan poco estudiado de nuestra gastronomía.  En ocasiones pareciera que durante los cuarenta años que separan la Guerra (in)civil española de su joven democracia no hubiese gastronomía alguna.  Durante esos años unos pocos comían muy bien y otros muchos comían como podían.  Unos y otros disfrutaron del comer a su manera y según sus posibilidades. Algo semejante ocurre ahora, sumergidos como estamos, en una imparable crisis pero lejos de una postguerra y una dictadura. 

Al hablar de Gastronomía siempre me viene a la cabeza algo que leí no se dónde y que viene a decir algo como que no hay gastronomía sin unas necesidades básicas cubiertas, que es a partir de ese momento cuando nos podemos permitir hablar así. -No es que esté del todo de acuerdo con esta afirmación pero es apropiada y próxima a la realidad-.

Si bien es cierto que muchos libros de cocina de esos años están dirigidos a la "mujer cocinera ama de casa" también lo es que son esas mujeres las que mantienen viva una cocina tradicional más o menos aburguesada y que dificilmente se veía en los restaurantes de postín.  Otra cosa ocurría en los bares y tabernas, como bien pudiera ser la de "Marcelino y Manolita".  Allí se podía comer algo de cazuela o puchero, chatos de vino y tacos de queso.  Pero la cocina no era cosa de hombres o eso nos hiceron creer.  No pocas son las mujeres autoras de libros de cocina: Isabel de Trevis, Juana Oller, Conchita Giménez (y su equipo), Nicolasa Pradera...


En lo profesional, el 62 nos dejó un legado de entrañables mesas, establecimientos testigos de una época para todos los gustos: desde Rentería (Panier Fleuri), S'Agaró (Hostal La Gavina), La Panadella (parada obligatoria), Ristol (Terrassa), Remigio (Tudela), Casa Nicolasa (Donosti), La Masía (La Atmetlla del Vallés), El Balneario de Vichy Catalán, Casa Gatell (Cambrils), Motel Empurdà (Figueres), ...  En Barcelona convivían La Pérgola, Finisterre, Guría, Orotava, La Puñalada, Los Caracoles, El Glaciar de la Plaza Real, ...  Y en Madrid los Coto, Bellmann, Jockey, Comodoro, Senado, Jai Alai, Valentín, ...

Cocineros como Jaume Subirós, Alejandro Domènech, Ignacio Garnica ...

De entre las cosas que nos deja el libro a la cocina tradicional autóctona le  corresponde el pote gallego, las habas a la catalana, fabada asturiana, bacalao a la vizcaína (sin tomate), los calamares rellenos, zarzuela de pescado, paella, callos a la madrileña, el besugo de Nochebuena, perdiz en escabeche, menestra, conejo en pepitoria, crema de San José (crema catalana), xuxos de Gerona, mazapán y brazo gitano.  Por otro lado abundan los platillos con nombre propio y apellidos: gambas "Sofía", consomé "París", sopa "Maite", guisantes "Milord", patatas "Bella-vista", huevos "Madame", salmonetes "Versalles" o pichón "L'Hardy".  No faltan clásicos como la boullabesa, judías blancas "casolet", salsa "chaud-froid", pato "orange" o la corona "a la Dubarry".



Seleccionando una receta por su sugerente nombre, descubriendo nuevas pastas para fritura, una nueva estrella en el firmamento y un bocado para el almuerzo del domingo.

Los Cromesquis

Los cromesquis son como las croquetas, pero no se pasan por huevo ni por pan rallado, o sea que, una vez hechos, se envuelven en pasta de fritura, para freirlos en abundante aceite.
Previamente vamosa citar la pasta de fritura, mediante cuyo empleo se pueden obtener muchos platos fríos y calientes para aperitivos y entremeses.

Pasta de fritura

Manteca, 100 gr.
Harina, 100 gr.
Leche, 1/4 de litro.

En una caerolita se pone la manteca a derretir y seecha la harina, batiendo, a fin de que no se hagan grumos.  Seguidamente se vierte la leche hirviendo y se sigue batiendo para que ligue bien, quedando una pasta compacta y fina, que se deja enfriar en una fuente bien plana.
Esta pasta sirve para envolver diferentes substancias, tales como sesos, cortados en pequeños trozos y envueltos por la mencionada pasta, con lo que se obtienen los "cromesquis de sesos".

 -Cromesquis de rabo de buey y Gorgonzola-

foto cortesía www.decuina.net


El procedimiento es idéntico al que describe para ejecutar la salsa bechamel, tan solo cambia la manteca por la mantequilla y la proporción de harina-materia grasa respecto a la cantidad de leche.
En el caso de la pasta de fritura la proporción es de 800gr de roux por litro de leche. ¡Probad! y para la bechamel lo reduce a 400gr de roux por litro de leche ¡probad!

Lo de las cantidades en el libro es "para despistar".  dice así:

"También es de interés que se consigne la cantidad individual que corresponde por persona según los alimentos.

Arroz de paella, 100gr por persona.  Legumbres, judías, garbanzos, etc 100gr por persona.  Carne para bistec, 125gr por persona.  Ternera para asar 125gr por persona.  Vaca para asar, 150gr por persona.  Pescado cocido o frito, 200gr por persona.  Verduras de hojas, 350gr por persona.  Judías verdes, coliflor, etc, 250 gr por persona."


Lecturas relacionadas:
- "Recetas para después de una guerra" (L.F. Rodríguez de Sanabria, 2001)
- "El hambre en España" (Miguel Ángel Almodovar, 2003)