Mostrando entradas con la etiqueta allende los mares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta allende los mares. Mostrar todas las entradas

miércoles, diciembre 4

Colombia, 1 año = 8 productos + 4 libros + un par de revistas

Nos dio tiempo a escribir sobre estos, se nos acumulan libros, se nos amontonan sabores:

Sabores Colombianos de Alberto Gómez Font, imprescindible y sabrosa guía para no perderse aquí y allá.

Zapote, sabor a pie de mercado en Sasaima.

Cartagena de Indias en la olla, el clásico de Teresita Román de Zurek.

Feijoa, sin dudarlo, una de mis frutas favoritas.

Tamales y Navidad, artículo para mi querida Revista Cocina Futuro.

Aborrajados, nada como cocinar en casa.

Los KAMËNT¨SÁ y el SHINŸAK, lenguaje creativo de etnias indígenas de Colombia.

Baluy, chachafruto o frijol de árbol, un cercano desconocido.

DiBufala, la auténtica y la mejor mozzarella colombiana.

Cocina excéntrica, para la revista Avianca.

Anchoveta, el pescado del Perú.

Lulo, ¿ángel o demonio?.

Huevos pericos, o mi desayuno preferido en Ráquira.

La Tomatina colombiana, a tomatazo limpio.


Mis fogones favoritos en Sasaima

sábado, mayo 11

Serie cartas: Castellbisbal - Bogotá


Estimado cowboy de medianoche y las cuatro zancadas:

Leyéndole a usted es como viajar al otro lado del charco. Aprecio unos modos que ilusionan a través del sentimiento que transmiten las descripciones. Las más amenas que han pasado por mis pupilas en los últimos tiempos. Saltan a la vista los resultados de esas clases de oratoria y escritura, de adaptación al medio y tal, de cotilleo con las vecinas (el gato tiene la culpa). Si hombre, ese gato que se alimenta de mosquitos XL, no nos pretenda engañar. Yo le veo, el primer día que vio unos de esos bichos voladores blandiendo la raqueta achicharradora  subido a lo alto de la cómoda, y gritando a lo Freddy Mercury alguna que otra perlita. #masterchef.  Sí señor, agradecemos enormemente su labor de comunicador, gracias por compartir tantas cosas chulas del comer, del beber y del buen hacer, es usted un maestro.

Sepa bien, querido amigo, que hemos descubierto un grupo de filibusteros cocinantes allá por las Américas que dicen hacer pasta fresca que está para tocar el firmamento, cochinillo crocante made in CyL, croquetas de la nieta de la gabacha y no sé cuántos panes de La Trinidat! Si en su buen hacer estimase oportuno hacer alguna averiguación al respecto y compartirlas con nosotros sus lectores, le estaríamos eternamente agradecidos. Lo mismo les mado un CV. ¿Sabe usted si hacen algo de formación on-line? No importa, queremos saberlo todo. Usted comparta, comparta con nosotros.

Por aquí andamos a la gresca con los de siempre y por lo de siempre. Qué le voy a contar que no sepa ya! El mes de mayo nos trae algunas celebraciones y con eso se mantiene el buque a flote. Acróbatas de la restauración. Entre semana la cosa se mantiene, unos días más y otros menos. Nuestra estructura es demasiado grande y muy costosa. Seguimos realizando acciones comerciales publicitarias participando en eventos, jornadas, cursos…

Ya va para tres años que vengo dando talleres en Sabores. Hemos hecho muchas tapas y algunos arroces. Estoy cansado de las tapas, ya cuando entré no era un curso santo de mi devoción, por la temática digo, pero la demanda decide cuál es el curso que se vende.  Y tapas vende. Poco a poco los arroces se han ido abriendo hueco, no hay tanto interés pero va aguantando el tirón. El próximo mes estrenamos un taller nuevo “Hoy cocinamos con…Rodaballo!” #delmaralplato. El resultado final es semejante al taller de tapas pero el nombre es otro, comercialmente seguro que vende más “Tapas creativas con rodaballo”, pero me motiva el hecho de ir cambiando no tanto las recetas como el producto principal.

Claro señor mío, la cabeza de un servidor sigue trotando a mil, ya tú sabes. Seguimos colaborando con algunos escritos en la prensa de la comarca, lo que da un poco de presencia y nos acerca a la vecindad. Los chicos de la ciudad: Tiriti, SaraMaria, Silvia, Roger, Manuel Centelles, Massitet, Chozas, siempre preguntan por vos. Cuéntenos algo buen hombre, todos se lo agradeceremos.

Las fieras. A toda pastilla. El mayor está todo el día con la pelota o la bicicleta haciendo excursiones y la pequeña me tiene chalaíto perdío. Nosotros gozamos de buena salud compartida de tanto en tanto con nuestras viejas conocidas jaquecas, el túnel carpiano que presiona mis manos, el estrés y otras menudencias.

Estuvo de visita el amigo Polaco, en Jaume. Una semana compartiendo la vida. Es un grande, se lo ha tenido que currar mucho pero le va bien. La vida no le ha sonreído todavía todo lo que se merece y estoy seguro que algo bonito le está esperando en algún lugar, quizás en Asia. Me muero de ganas por ver su tesis publicada.

ANUNCIO
¿Quieres saber qué y dónde comemos?
Busca en Foospotting 
Comenta, busca, vota, pregunta, encuentra 
Sigue el rastro de Pantxeta y Xesco plato a plato, barra a barra y foto a foto

Advertencia: la consulta a los perfiles de estos dos golafres puede producir graves trastornos de personalidad o en la alimentación y afectar seriamente su salud. Se recomienda por lo tanto, practicar el chafardiring siempre con el estómago satisfecho y buenas facultades mentales.

Quería escribirle unas líneas sobre un temita que me ha tenido unos días dándole vueltas. En este país se oyen campanas sobre una futura asignatura de Gastronomía en las escuelas a partir de septiembre. Estaba yo meditando al respecto, haciéndome preguntas sin respuesta y quería compartirlas aquí pero por ahora no me sale. Pero bueno, a ver si me entero de alguna cosa más y si eso le digo dónde hay que mandar el CV. Queda pendiente aquí pero algo puedes leer en "Cultura i Cuina" (aquí a la derecha).

Por ahora eso es todo, si me dejó algo ya volveré. Le hago llegar efusivos recuerdos de toda la familia y allegados. Reciba un fuerte abrazo.

A más ver, querido canalla

Xesco

miércoles, marzo 6

Colombia, cocina de regiones


Querido compinche bibliófilo,

Se me acumula la lectura de cultura gastronómica colombiana. Afortunadamente gozo de la compañía de gente sabrosa con la que cotorrear sobre ollas y pucheros. Asimismo, la generosidad de estos contertulios ha hecho que la biblioteca de un servidor haya aumentado en estos últimos meses.

Una de estas altruistas almas es mi muy querida Ana Roda, ilustrada y discreta vecina de la que, además, he tenido la fortuna de recibir opiniones y correcciones respecto a aquel escrito de tamales navideños, publicado en nuestra adorada revista Cocina Futuro. Ella es la que apareció en casa con el ejemplar Colombia cocina de regiones.

Recomendadísimo libro en edición bilingüe, castellano e inglés, editado en Bogotá en primera edición de 2012 por MNR comunicaciones & ediciones. La editora, María Lía Neira Restrepo, reúne en este título a "letras y fogones". En las letras encontrará usted al historiador, escritor y poeta cartagenero, Lácydes Moreno, de él es el hermoso proemio encabezado por unas líneas del genial glotón Jean-François Revel; al investigador cultural, escritor y docente, Germán Patiño; al antropólogo y profesor, Julián Estrada; a la cocinera e investigadora gastronómica, Estrella de los Ríos; y a la cocinera y socióloga María Josefina Yances.

En los fogones, mayoría absoluta femenina. Juanita Umaña, Catalina Vélez, Anita Botero, Diana García y Natalia Vila. Todas chefs de fama contrastada en este país.

Usted y yo, querido amigo Xesco, compartimos compulsión a la hora de arramblar con cuanto recetario se cruce en nuestros caminos. Pero amamos con público descaro cualquier ejemplar que nos lleve allende los recetarios, es decir, aquellos compendios de historia de la gastronomía, de anecdotarios cocineriles, de ingredientes lejanos, de cocineros canallescos, de enjundia gastrocientífica, de novelas para mojar pan, de gastrosofía pura o de chabacanos gastroquilombos.

Es éste, Colombia cocina de regiones, uno de esos ejemplares que destila jugo y esencia. Las recetas componen un excelente caldo, pero son aquellas plumas que la editora ha reunido, las encargadas de clarificar dicho caldo para dejarlo transparente, concentrado y sabroso como aquellos memorables consomés del chef Josep Muniesa del Via Veneto, o del añorado Santi Santamaria de Can Fabes.

Los nombres y apellidos que componen esta excelsa clarificación son los siguientes:

Pacífico, diversidad y emoción
Santanderes, brío y encanto
Antioquia y Eje Cafetero, dedicación y carácter
Altiplano Cundiboyacense, tradición y sabor
Caribe, alegría y color
Amazonía y Llanos Orientales, misticismo y exuberancia
Huila y Tolima, ritmo y sazón

Y todo ello rematado de exquisitas instantáneas, tanto de los condumios que componen el recetario, como de los ingredientes peculiares de cada región. Así como de comentarios, aclaraciones y citas históricas, gastronómicas y geográficas.

Como le digo, estimado compadre de letras, un seductor bocado que, como aquél consomé, uno puede regocijarse las entrañas tomándolo caliente y humeante, o bien tomar sus sabrosas letras frías, cuajadas y gelatinosas.

Desde Bogotá, le mando un fuerte abrazo, sumido en un pantagruélico atracón de cultura gastronómica colombiana.
Pantxeta.

lunes, febrero 11

Las polillas de los libros

Querido camarada bibliófilo,

Arribada completa, sana y salva a Bogotá mi adorada biblioteca gastronómica, llega hoy vía electrónica el nuevo catálogo de la Librería Anticuaria Galgo. Compendio número 76 de libros antiguos entre los siglos XVI y XX.

Alguna cosita hay de gastronomía, aunque puestos a presumir, nada que vaya a sorprender a las muy repletas estanterías de usted, mucho menos sorpresa para las de nuestros queridos Pisa y Damunt.

Eso sí, acabada la lectura de los 222 ejemplares, asaltará sus retinas el titular:

¡Proteja sus libros contra la polilla!

Aprovechando la batalla ganada al sopor tras un rico almuerzo y la compañía de una copa de vino español jaleando ánimos junto al teclado, dispongo para usted y nuestros amigos lectores tan útil protección para nuestras páginas centenarias.


"Las polillas pertenecen a la misma familia de las mariposas, ambas son insectos lepidópteros. Aunque existen más de 150.000 especies conocidas de lepidópteros, sólo un 10% son mariposas diurnas, el resto son mariposas nocturnas o polillas. Afortunadamente, de estas miles de especies de polillas sólo unas pocas son las que se pueden alimentar de los libros que atesoramos en nuestra biblioteca.


Ataque al pastel de cardos de Montiño
Las polillas se desarrollan mediante metamorfosis y han de pasar por las siguientes fases para completar su desarrollo: huevo, larva, capullo y adulto, que es el insecto que conocemos como polilla. Contrariamente a lo que se piensa sólo la larva de la polilla es la que daña los libros.

El proceso es el siguiente: Cada polilla adulta pone más de 100 huevos de los que al cabo de unos días sale una larva que se desarrolla durante tres meses y que se alimenta de la celulosa que contiene el papel de nuestros libros. También busca el engrudo utilizado por los encuadernadores en la lomera y con frecuencia evita la tinta. Después se forma el capullo del que sale el insecto adulto que es para nosotros el más conocido y que es inofensivo para los tejidos.

El lugar de entrada habitual de la mariposa de la mariposa de la polilla en los libros es la lomera, especialmente en los libros de lomera poco ceñida como los encuadernados en pergamino.

Para que usted pueda proteger de una manera eficaz su biblioteca, comercializamos ex libris antipolilla que se pueden personalizar con la marca de la biblioteca o el ex libris personal de cada bibliófilo. Si usted no dispone de ex libris nosotros se lo confeccionamos y personalizamos con su nombre sin coste suplementario alguno.

Estos ex libris miden 63x45 mm. y están realizados en papel de hilo, muy absorbente por lo que su efecto se prolonga durante muchos años. Se comercializan en paquetes de 100 unidades (30 €). Van impregnados en un eficaz repelente como es la esencia de cedro que además comunica un aroma delicado a toda la biblioteca, especialmente cuando se utilizan en gran cantidad o en todos los ejemplares.
Ataque a Doctor Thebussem


Nuestros repelentes son eficaces también para otros enemigos de los libros como los pitnus (Ptinus fur y el Ptinus mollis o Anobium molle) que son una variedad de insecto o cucaracha que carcome los libros. Son eficaces también para los Anobium, Antrenos, Blátidos, Cucarachas, Carcomas, Hormiga blanca, etc.

Nuestros repelentes de insectos son naturales. Están libres de sustancias químicas, por lo que no tienen efectos secundarios y no son perjudiciales para el medio ambiente, además mantienen los libros con un agradable olor. Para ello utilizamos la lavanda, extractos de naranja y limón, y especialmente el aceite de una variedad de cedro (el cedrus deodara) que es bien conocido desde la antigüedad, especialmente en la India, por sus propiedades insecticidas y antihongos."

Para que se haga usted, añorado amigo, una idea de cómo se las gastan por estas tierras los lepidópteros, le remito esta instantánea tomada hace unas semanas a semejante individuo acechando a Luján, Montiño, Martínez Llopis, Bardají y Montalbán. Como no hay referencia de su tamaño, le reto a usted al siguiente ejercicio: tome usted su aifon, póngalo en posición horizontal, deposítelo encima de su ejemplar de Juan de la Mata. Se hará una idea de los cañones que debo disponer alrededor de mi bogotana biblioteca gastronómica.


Reciba un apolillado saludo vespertino de su más canalla servidor.

Pantxeta.

lunes, diciembre 31

13

Mi muy querido amigo Xesco,
estimados lectores.
Feliz 13 desde este lado del charco.
Salud, amor, condumio, bebercio y letras.


martes, noviembre 13

Mercado de Paloquemao


Mi muy querido amigo Xesco,

Emotivas y necesarias son sus líneas de ese sabio enciclopédico y popular ramblero canalla. Don Manuel Vázquez Montalbán. Emotivas porque me recuerda usted el aniversario de una pérdida, sucedida lejos de la querida Barcelona, funesta coincidencia con otro querido y admirado nuestro, Don Santi Santamaria. Necesarias porque esta glotona España nuestra se está volviendo injusta, desmemoriada y consumidora de falacias gastronómicas, sin premeditación y con alevosía.

Le cuento, para darle harta envidia cochina, que tengo el placer de escribirle estas líneas meciendo mis desbordadas arrobas en hamaca. Me rodean montañas, riachuelos y un orgiástico vergel de orquídeas, anturios, cuernos de alce, monsteras y un sinfín de colores y formas desconocidas para un urbanita de la Ciudad Condal. Rompen el silencio mugidos de siesta vacuna, rumores celestiales que prometen tormenta nocturna, ladridos de perros sin collar y cicatrices territoriales, el concierto sinfónico de plumas multicolores, y las secas explosiones de pólvora del popular juego de tejo –el que usted y yo practicaremos, y haremos el ridículo, en cuanto me honre con su visita-. Me nubla la pantalla y las teclas -que son de la poca tecnología que me rodea- el humo de un sabroso puro adquirido en una minúscula cigarrería de La Heroica. Este mágico lugar se llama Sasaima. Seguro que su infalible memoria lo recordará de cuando le escribí sobre el zapote.  

Ubicado ya, y a buen seguro ciscándose en mi calavera, me dispongo a relatarle a usted y a nuestros lectores la visita a otro paraíso, esta vez multitudinario y bogotano, que me dejó embelesado hace unos días y en el que nuestros recordados Manuel Vázquez Montalbán, Santi Santamaria y, por descontado, usted mismo disfrutarían como verdaderos verracos. Le hablo de la Plaza de Mercado de Paloquemao. El mercado más antiguo de Bogotá.

Uno no madruga, Morfeo me libre, como lo hace este mercado que despierta a partir de las tres de la mañana. Así que planté allí mis legañas a eso de las prudentes seis y media de la mañana, con la compañía de mi querida Julia y de mi estimado Andrés. Ambos, como usted ya sabe, autóctonos de esta ciudad e infinitamente mejores cocineros que un oxidado servidor.

Como en casi todos los grandes y buenos mercados de abastos del planeta, este se encuentra ubicado en un barrio humilde, con calles adyacentes que rozan lo decadente, pobladas de personajes rudos, curtidos de pura y dura vida. Esto es el sur de Bogotá, en la Calle 19 con Carrera 27.

Ya en el parqueadero me recibe una imagen de buen augurio. Usted, que sabe lo que adoro a mi amigo el marrano, no me negará que esto es empezar con excelente pie. Lástima que a media mañana –aquí las 9- dicha visión no se transformó en un desayuno a base de chicharrón y tuve que conformarme con un tintico y una arepa de queso. Sepa usted que aquí un tinto es un café largo, muy largo. En este caso el mejor que me he tomado hasta la fecha, infusionado en una greca y aromatizado con panela y canela. Otro día le cuento lo de la greca y lo de la panela. La arepa excelsa. Nada que ver con la bazofia de “café expresso doble” y la susodicha arepa de queso que tuve por obligación engullir la semana pasada en un nombradísimo y pijísimo local con nombre y apellido. Del precio de estas últimas ni le hablo, que se me crespa el flequillo y me sube el colesterol.

Para goce e ilustración suya, también le adjunto esta foto, con la que puede apreciar que aquellas cocinas de campaña en banquetes, caterines y gastroquilombos son de bebés de teta. Aquí, ni siquiera aquellas simpáticas inspectoras de La Cheneralitá que usted y yo tenemos el placer de conocer de cerca, tendrían tinta suficiente en sus bolígrafos corporativos. Pero usted sabe y aprecia lo mismo que un servidor, en estos lugares plebeyos y de titánicos trabajadores se desayuna infinitamente mejor que en los asépticos, quirúrgicos y desinfectados locales del payaso gringo Ronald, por poner un ejemplo. Por mucho chef galáctico que les asesore en fast, en food y en fashion.

Uno se siente abrumado por lo mastodóntico del complejo pero feliz como un niño descubriendo mil colores, texturas, sabores, olores y nombres desconocidos. No puedo transmitirle, querido amigo Xesco, lo monumental de cada espacio ni los kilómetros que deambulamos, así que tengo que conformarme con recordar las diferentes áreas que se fusionan en infinitos pasillos dignos del mejor Dédalo. Parece como si uno paseara por una república sin fronteras donde cada estado ofrece lo mejor de cada casa y los manjares de cada rincón del país le griten y le supliquen para acabar en la cacerola o bajo el filo del cuchillo.

Allá por donde entramos me asaltaron las inevitables combinaciones para honrar las cercanas Navidades. Cajas y cajitas, árboles y hojas, cintas y cuerdas, bolas y angelitos, flores vivas y plásticos orientales.

Seguido me encontré inmerso en un laberinto de pasadizos con muros de legumbres secas, arroces –ninguno bomba, ninguno carnaroli, ninguno “risotable”-, maíz, harinas, frutos secos, cereales y hasta pienso para mascotas. Allá productos de higiene personal y limpieza doméstica, a toneladas y a kilómetros. Y ahora doblo la esquina y me doy de narices con lo naturista, lo orgánico, lo eco, lo bio y hasta lo cuentista. Que si secretos egipcios de cobra, que si embriones de pato, que si aceite de visón, que si placenta de ovejo (si, si, con O), que si baba de caracol. Pero yo me quedo con el Moco de Gorila. A 0,36 –periódico puro- céntimos de euro los 24 sobrecicos. Aquí le dejo a usted la instantánea. Cosa curiosa también el encontrar a la señora emulsión de Scott pero con sabor a frutas tropicales o a cereza. Créame amigo mío, es verdad verdadera.

Cumplida la primera hora fui asaltado por una legión de batas blancas ensagrentadas. En lugar de amilanarme, el instinto predador de un servidor hizo que mi pituitaria se dilatara cual chancho trufero y mi corazón se acelerara a ritmo de gorrinos colgando de ganchos tobilleros, de corderos abiertos en canal, de disecciones vacunas sanguinolentas, de osamentas con alma de tuétano, de curtidas tablas carniceras, de afiladas hachas y de maestros del arte cisoria, de vísceras y de casquería dignas de reyes y remembranzas de nuestros añorados ”esmorzars de forquilla”. Olores y visiones solo para estómagos valientes.

Las aves, principalmente pollo y pavo, quedan a la vuelta de la esquina. Enteros o diseccionados. Mollejas, patas y corazones en bandejas aparte.

- A la orden – grito universal en Bogotá para captar a los sonámbulos clientes.
- Y esa piel de pollo, ¿la tiran? – mis ojillos abiertos cual meteoritos del armagedon.
- Claro – aseveración acompañada de mueca de quien está siendo interpelado por un extraterrestre.
- Y si yo la quiero, ¿me la vende? 
- ¡Se la regalo!

Más sosegado es el paseo por la zona del pescado. Desafortunadamente, esta ciudad se encuentra a 2.600 metros de altura, a más de 500 kilómetros de distancia del Pacífico y a más de un millar de kilómetros del Caribe. Es harto dificultoso encontrar buen pescado fresco, que no imposible. Así pues, la gozadera no puede equipararse en este caso con las lonjas catalanas o con los puertos de nuestra península. No debo quejarme en cambio, pues me presentaron a unos interesantes bagres, pargos, corvinas, truchas, calamares, langostinos, róbalo, almejas, pulpos, mojarras, congrios, langostas y otros tantos que se quedaron, por el momento, sin presentación.

La zona de verduras es apabullante, así como pintorescas son sus balanzas. Nada que uno eche de menos y mucho que uno ignora de más. Ya le iré a usted explicando algunas delicias que acaban de entrar en mi nuevo catálogo alimentario bogotano. Más adelante le hablaré de arracachas, arvejas, habas, chuguas, cubios, ibias, auyamas, rábanos del tamaño de una manzana y algunas fruslerías más. Las frutas tienen sus metros cuadrados aparte. Un servidor, que no es gran amante de las carnes vegetales, cae rendido a los sabores, perfumes y oníricas formas de las feijoas, granadillas, bananos, papayas, lulos, pitahayas, zapotes, curubas, arazás, pomarosas –o manzana de agua-, guanábanas y otros gozosos nombres que mis saturadas neuronas se niegan a devolverme. Frutas que a uno le venden directamente o le transforman para consumir en crudo o en jugo, esto es trituradas en agua o en leche.

Los lácteos son caso extraño e interesante, siendo éste un país de excelentes pastos y magníficas vacas. Encontré leches de verdad, yogures y derivados sabrosos como el kumis. Mantequillas de sabor salvaje que rozaron mi rechazo. Otras europeizadas pero sin llegar a las categorías de una Cadí, una Echiré o cualquiera de caserío vasco. Esos buenos lácteos no se han transformado todavía en cultura quesera. Aquí llegan quesos foráneos, carísimos y de lineal de supermercado. Una lástima. Sospecho que en unos meses voy a empezar a suplicarle a usted y al bueno de Starbase unos paquetitos vía jet supersónico. Por caridad humana y golosa. Le dejo aquí otra instantánea de una interesante máquina para lonchear barras de queso.

Huevos y huevos y montañas de huevos. Miles de gallina y algunas decenas de pata, que no de pato como siguen insistiendo algunos restoranes de allá las Españas, como usted bien sabe y sufre. De la granja de aquí, de la granja de acullá. Le diré que es de mucho agradecer que uno sepa el hogar materno de dichos huevos y que el precio esté indicado a tamaño folio y por unidad.

Humedad y mil aromas me llevan a la zona de hierbas o matas. Nopales, manzanilla, sábila (pencas de aloe vera), cebollino, menta, eneldo, albahaca, limoncillo, poleo, hierbabuena, citronela, romero, tomillo, laurel, ajedrea, salvia. Y si no tienen hoy se lo consiguen mañana.

Por último, dos zonas que me cautivaron. La una con decenas de metros cúbicos - recuerde usted la EGB, alto por ancho por profundo -, de plátanos y bananos seguidos por la misma cantidad y volumen de papas a granel y en bultos, que son los saquitos de 50 kilos. Puras catedrales de musáceas y tubérculos.

La segunda zona que me dejó maravillado estaba compuesta por jaulas, mangueras y desagües en todo el perímetro. Los restos de plumas mojadas y los cacareos incesantes deben darle a usted la pista de lo que allí ocurre. Y si usted no lo cree, aquí está un servidor para confirmarle. Venta de gallinas y gallos vivos. Le diré que algunas aves eran de tamaño real y otras de tamaño rottweiller con alas. El cliente se los puede llevar vivos o difuntos, para cocinar un rico sancocho o para conseguir aquello que las deidades paganas le racanean. No me negará el puntito gore y morboso del gallináceo asunto. Entrañable.

Le dejo a usted Maestro, que ya el deber cocineril me susurra y a uno le toca preparar vichysoisse –con patata pastusa-, burrito catalán –del que usted, creador de magnánima generosidad, me confió la receta- y unas peras al vino tinto, que si bien se añora una garnacha de Calatayud, no les hará ningún mal una carmenere chilena. Eso sí, todo cocinado a la lumbre de una centenaria cocina de carbón o de leña, según lo que la naturaleza provea en cada momento.

Ahogo el cigarro y abandono la hamaca. Aquel concierto ha cambiado ahora a un trío de cuerda y viento perpetrado por grillos, ranas y aves de nocturno canalleo. Luego, si acaso, para conciliar el sueño o tener pesadillas, me pondré los grandes éxitos del barbudo gallego. Un servidor de usted queda ansioso de sus prontas gastroletras. Su afectísimo,

Pantxeta.



martes, octubre 30

Manuel Vázquez Montalbán

A quien nos leyere:

Hasta el momento Gastromimix era un blog que surgía de las inquietudes de dos cocineros desde Barcelona.  La marcha a Las Américas de Daniel, el olisqueador de ucronías culinarias, provoca un cambio de rumbo que a todas luces enriquecerá esta bitácora.  En adelante algunos textos adquieren el formato de carta.  Así pues, no sólo compartiremos nuestras inquietudes gastronómicas, hallazgos, libros y palabrería, en adelante, quien nos leyere será testigo también de nuestra correspondencia.

Estimado amigo Daniel Guerrero Clúa, alias Pantxeta:

Iniciamos con la presente carta una nueva etapa en Gastromimix, cerramos un ciclo y abrimos otro. Creo que ha sido una buena idea eso de mantener correspondencia a través del blog.  Intercambiar cosillas gustosas on line.  Barcelona-Bogotá y Bogotá-Barcelona.

Voy a contarle algunas cosillas de Montalbán, el creador de ese detective carnavalesco y mordaz llamado Pepe Carvalho que tanto le gusta a usted.  No quisiera yo que de nuevo el Sr. Pisa nos llamara al orden por no acordarnos en estas fechas de tan lamentable pérdida.  Voy a tener que hacerme con una agenda para ir recopilando efemérides y obituarios de imporancia, que uno ya tiene una edad y las neuronas en retroceso, pero bueno a lo que ibamos:


Parafraseando a Don Manuel yo diría que perteneció a la Santa Compaña de los lúcidos, esa legión fantasmagórica en la que nadie cree, pero que todo el mundo reprime, aunque sea mediante la conspiración el silencio.

“La cocina es saber inocente, magia inmediata y comunicación”

Excelente y prolífico escritor, intelectual, incisivo periodista y reconocido gastrónomo.  Sobre su obra se ha escrito mucho y sobre él también así que tan solo unas líneas en su memoria y para nuestra memoria.

Desde mi punto de vista, y esto es una opinión personal, MVM es un crítico diferente, más cercano al público que al restaurador.  Una persona con una curiosidad gastronómica inteligente, culta, nada snob y con un agudo sentido del humor. Para él la gastronomía no era una mercancía informativa de la que apropiarse, era historia, cultura, savoir faire. Fue un declarado defensor de la cocina autóctona, albergó sus dudas con la tendencia a consagrar el paradigma de la nueva cocina de autor, pero comió y bebió de la evolución que se llevaba a cabo entre fogones durante sus últimos años. Tan solo lamentó en no pocas ocasiones lo difícil que era encontrar esa cocina auténtica en nuestros restaurantes, como si de un destierro se tratase. Y como consecuencia de esa moda "cocineril" le fastidiaba que se hubiesen puesto a escribir y a opinar sobre gastronomía hasta los desganados y los abstemios (Prólogo de Cocina Gallega. Xavier Costa, Barcelona, 1991).  Algunas de sus declaraciones fueron objeto de descalificaciones o rapapolvos como decía él, nunca sabías bien de dónde venían ni de quién eran exactamente porque en este país es muy difícil saber qué o quién no es institución, real o metafísica (Prólogo de Comer en el Pais Valencià. Antonio Vergara, Madrid, 1981).

Demos un paseo por su bibliografía gastronómica:

L'art del menjar a Catalunya
Este es un excelente libro publicado en 1977, publicado también castellano dos años más tarde con el título de "La cocina catalana: el arte de comer en Cataluña". Con fotografías de Jordi Gumí y un exquisito prólogo del también desaparecido Nèstor Luján. Su segundo título, "Crónica de la resistencia de las señas de identidad gastronómica catalana" describe bien el contenido. La fotografía no es de la portada pero encuentro que bien representa una de esas ricas aportaciones a la diversidad del gusto.

Recetas inmorales, 1981, Oh Sauce.
Las Cocinas de España: Cataluña; Extremadura; Galicia; Valencia, 1980, Sedmay.
Mis almuerzos con gente inquietante, 1984, Planeta.
Contra los gourmets,1985, Difusora Internacional.
Tiempo para la mesa, 1986, Difusora Internacional.
Las recetas de Carvalho, 1989, Planeta.

Un libro que descubrí gracias a Ramón J. Soria un día que en su blog nos hablaba de la resurrección de esa momia repugnante entre otras cosas es "Reflexiones de Robinsónante un bacalao" (1995, incluído en La gula y publicado por Lumen).  Ando detrás de conseguir uno pero todavía no ha sido posible.


Les meves receptes de cuina catalana, 1995
Este curioso y pequeño librito que en su día ya comentamos usted y yo es un recetario básico de los platillos más corrientes de la cocina catalana, recetas que ya fueron publicadas en su día dentro del volúmen "L'art de menjar a Catalunya" en 1977

Y aquí tenemos la serie de su admirado Pepe Carvalho:



Saber o no saber, 2002, Ediciones B.
La cocina de autor en España, 2002, Ediciones B.
La cocina del Mediterráneo y la mediterraneidad, 2003, Ediciones B.
Beber o no beber, 2003, Ediciones B.
Guía de restaurantes obligatorios, 2003, Ediciones B. 
La cocina de la harina y el cordero, 2003, Ediciones B.
La cocina del mestizaje, 2003, Ediciones B.
La cocina de los finisterres, 2003, Ediciones B. 
Diccionario indispensable para la supervivencia, 2003, Ediciones B. 
El otro recetario, 2003, Ediciones B.


La desgracia de España, en todos sus niveles, ha sido la mezquina, palurda y prepotente burguesía que la ha dirigido o ha tratado de dirigirla”

Pues nada, espero señor mío que este pequeño relato hay sido de su agrado así como también esperamos sus arcabuzazos desde Bogotá.

Su amigo Xesco