sábado, junio 14

Huevos estrellados

Cada uno estrella los huevos como quiere y con lo que quiere. Los estrello en un plato para hacerlos fritos o los estrello en una cazuela para hacerlos “al plato”, es curioso.
...Huevos estrellados...
Digamos que con patatas pero que me gustan más con ajoarriero, en fin, digamos que los estrello con patatas. Sonrío, lo goloso sería acompañarlo de una escalopa de foie, jamón pata negra, trufa negra o algo así pero con dos sardinas fritas o un chorizo están de lujo. Algunos dicen que con una pizca de sal mejoran. ¿Por qué no?

A mi gusto; las patatas, harinosas más bien. Cortadas al gusto, en rodajas, gajos, cascadas o a cuadritos, no importa, la clave está en su cocción. En sartén y con aceite de oliva, no mucho, el justo para freír sin sumergir y caliente caliente, a punto de... Y ahí echar las patatas y cocer tapado un rato, a fuego medio, dejando dorar ligeramente las patatas hasta que su interior resulte tierno y tienda a romperse en mil pedazos, "collonut" es ahí cuando aún tiernas tienen ese crujiente exterior harinoso, como rebozado y con poco color, entonces las retiramos.

En la cazuela escogida para cocer los huevos volver a saltear las patatas con unos ajetes y un pimiento verde en trocitos pequeños, añadir los huevos, dos por persona y cocer al horno. No cocer mucho ya que el resultado no sería el deseado, la melosidad final es el encanto de este sencillo y complejo preparado culinario. Otra opción es mezclar los huevos con las patatas y cocer, casi como una tortilla de patatas crudita pero prefiero la opción de dejar los huevos un tanto crudos y removerselo cada uno a su gusto. Dos buenas rebanadas de pan de pueblo, de hogaza y a comer.

Unas gotas de buen vinagre justo antes de comerte los huevos alegran el condumio.

Estrellar lo que se dice estrellar cada uno se estrella como quiere, es decir, que cualquiera puede versionear tan suculento manjar con un poco de orégano, pimienta o imaginación

miércoles, mayo 28

Tecnoemoción y Santamaria

En realidad no me ha cogido por sorpresa todo este asunto que se ha liado a raíz de las declaraciones realizadas por Santi Santamaría. Hace ya muchos años que las relaciones entre los triestrellados no son la panacea y parece que tan sólo entre los del norte y los de Roses hay sintonía. Recuerdo que durante mi estancia en Donosita, de lo que hace ya algunos añitos, los jóvenes aprendices de cocinero se iban a trabajar una temporada con Ferrán Adriá y Juli Soler para luego regresar y aplicar lo mejor posible cuanto allí aprendían, no está mal, teniendo en cuenta que antes emigraban a los Senderens, Ducasse, Brass, Passard... por decir algunos, del país vecino, pero eso es otra historia.


Que los cocineros se conviertan en seres mediáticos y los medios de comunicación les veneren me parece un poquito bien y digo un poquito porque lo que me temía está a punto de ocurrir y sino tiempo al tiempo. La prensa rosa se aburre y ha encontrado aquí otro filón del que rascar. Pronto sabremos más de sus vidas privadas que de sus creaciones culinarias y puedo asegurar que la vida nocturna de los trabajadores de los restaurantes es como la de los músicos, para sorprenderse y llenar un libro de relatos muy pintoresco.
He leído u oído declaraciones de Arola, destroyer pijo-mod, en un lamentable tono ordinario, de Berasategui, más sensato y moderado, de Juan Mari, recordando viejas rencillas y que estas cosas Santi ya las tiene, que no le coge por sorpresa vaya. Y otras más o menos disonantes de Pedro Subijana, Fermí Puig y otros. Juan Mari, por cierto recurrió también a la envidia y yo quisiera recordar que la envidia es también una herramienta para potenciar la creatividad y un ente motivador.
En el marco de la Alta Cocina, el debate Cocina de vanguardia versus Cocina clásica está servido pero aditivos si/no no me interesa. Por supuesto el consumidor debe estar informado y para ello están las autoridades, ya está. Lo que ahora es vanguardia lo dirá el futuro y no el presente. Esta nueva cocina tecno-emocional que se ha definido puede gustar o no y cuajar o no, pero está ahí, para uso y disfrute de cuantos afortunados tengan ocasión de sentarse en tan afamadas mesas. De momento es un movimiento más, con sus seguidores y detractores, de manera que ni unos ni otros deben ser desprestigiados.
Si el debate es entre tipos de cocina es de recibo poder escuchar más voces, sobretodo las voces de la vieja guardia, de los que se nutren del recetario clásico de toda la vida y tan reacios son a las nuevas técnicas o los productos químicos autorizados y también la de tantos y tantos jóvenes cocineros fascinados por las texturas y emociones de la cocina de vanguardia. Se está tejiendo una red de discípulos adriáticos que está asentando lentamente lo que hace unos años solo encontrabas en Cala Montjoi.

Y los que acusan ahora de falacia, demagogia y deshonestidad a Santi se han aprovechado largo tiempo de su obra, pecan de cobardes y fariseos cuando no son capaces de hacer o decir lo mismo de muchísimo cocinero deshonesto, fantasma y demagogo.
Este ¡¡¡Todos contra Santi me da nauseas!!! y me avergüenza

Recomiendo la lectura del texto de Philippe Regol en www.observaciongastronomica.blogspot.com y por supuesto el comentario que le hace Flip Planas; no hay desperdicio.