Un colmado reinventado
Tres mesitas altas
Una extensa carta de pequeñas
cosas para picotear
Mediodia, antes de la hora de las
comidas
Un servidor: Me gustaría tomar un
vermut. ¿Qué vermut tienes?
Camarero: Izaguirre
Un servidor: ¿No hay un vermut
casero? Algo menos frecuente y más auténtico que Izaguirre?
C: Tengo este (Vermut
Francolí)
X: Estupendo, justo lo que
buscaba
Empieza a servir vermut en una gran copa de vino y mientras tanto…
X: ¿me traes un poco de sifón,
por favor?
C: no tenemos
X: para, no sirvas más!
C: el vermut se toma solo, no se
toma con sifón.
Ya estamos. Camarero super
guay dando lecciones
X: pero es que a mí me gusta con
sifón
C: es como ponerle gaseosa a un
vino, oiga
X: pero es que a mi me gusta el
vino con gaseosa
C: solo el mal vino se bebe con
gaseosa
X: pero es que a mi me gusta el
buen vino con gaseosa. No crea, la gaseosa mejora mucho con un Pingus o un
Valbuena
El camarero me mira estupefacto,
agarro el vermut, lo huelo y me resigno, me lo tomaré a palo seco, no importa
X: para picar me trae unos berberechos, esos con lima, naranjitas y aguacate, pero sin el aguacate por favor.
Comentario crítico: Excelente materia prima mal acabada. Poca acidez, la presencia de los cítricos resulta más ornamental que gustativa. Servidos sobre un poco de hielo o fresquitos habrían ganado como aperitivo. Unos golpes de pimienta de molinillo también habrían aportado frescura a la conserva. Anodino y no excelente.
No me gusta que los camareros me
aleccionen. No me gusta ese gallito que llevan dentro y que les pica cuando les
contradices. Su mirada inquisidora los delata y genera incomodidad. Su
principal misión es saber estar y atender bien.